Encontramos opiniones diversas con respecto a la adopción o la compra de una mascota, muchas de ellas erróneas o contraproducentes.

Como amante de los perros hay una cuestión moral que no puedo obviar, siempre consideraría la adopción antes que la compra. ¿por qué un criador de pura raza hace esta afirmación tan categórica; y además aparentemente tan contradictoria? Pero; y si no hubiera contradicción.

Para comprender la situación de los perros en España nos basaremos en algunos datos de los estudios realizados por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente (magrama), la Fundación Affinity y The European Pet Food Industry. Además, recurriremos también a los datos de la Real Sociedad Canina de España. Con todo ello tendremos una idea aproximada de la realidad.

1.- La población canina española estimada en el año 2015 era de 5.147.000 ejemplares (Fuente Magrama).

2.- El número de perros abandonados en España está en torno a 105.000; y esta cifra no varía mucho de un año para otro (Fuente Affinity).

3.- De los perros abandonados 20.890 (20,5%) son devueltos a sus dueños (perros perdidos) y 48.359 (46,3%) fueron adoptados. Por desgracia 5.223 (5%) perros fueron sacrificados. España es un país deficitario en lo referido a la adopción (Fuente Affinity). Afortunadamente desde otros países de Europa occidental adoptan a muchos de los que aquí abandonamos.

4.- Casi un 30% de los perros han llegado a sus hogares en forma de regalo (Fuente magrama).

5.- Cerca de 41.000 (39%) de todos los canes abandonados son perros de caza. Luego el sector de la caza es uno de los principales problemas a abordar por las autoridades. Y de estos abandonos, aproximadamente 18.000 son galgos (Fuente Magrama). Lamentable.

6.- En 2016 se inscribieron 55.073 perros en el LOE (pedigrí). De los cuales 172 lo hicieron como perros San Bernardo.

Del análisis de estos datos cabe deducir, que existen dos grandes problemas en el abandono, los cazadores indolentes (especialmente los galgueros) y la perturbadora costumbre de regalar mascotas. Y a pesar de que no cubrimos con adopciones la totalidad de los abandonos, se siguen importando cachorros de fábricas de cría masiva, habitualmente establecidas en países del este de Europa, a precios muy asequibles (claro, son para regalar a terceros). Con la consiguiente desilusión que sufrirán sus futuros ¿dueños? cuando su pretendido San Bernardo crezca y se declare como lo que es, un bastardo del cruce de distintas razas incapaz de colmar las expectativas de su propietario, tanto en aspecto como en comportamiento. Y el pobrecito animal, que no tiene culpa de nada, terminará abandonado en cualquier protectora de animales.

Los criadores de perros de pura raza, salvo nefastas excepciones, procuran criar sólo ejemplares saludables y que se ajusten al estándar. Suelen ser aficionados a una raza en exclusiva y buenos conocedores de ella. Un criador responsable no pretende llenar de cachorros los hogares europeos, hará sólo los cruces necesarios para buscar su perro ideal y procurar una homogeneidad en sus ejemplares (línea de cría). La cría de perros de pura raza, especialmente en las razas gigantes, no influye significativamente en la cifra de abandonos; pues son escasos los ejemplares totales criados cada año.

Y de eso se deduce que la crianza de perros de pura raza no es contradictoria con la necesidad de adopción de los animales abandonados. Si no hubiera criadores de pura raza; éstas desaparecerían tal como las conocemos, perdiendo así años de cultura y selección de sus genéticas, morfologías, caracteres y utilidades. Es gracias a la admiración y amor que sienten por una raza, que unas personas deciden criar los mejores representantes de ella; y el aspecto económico no influye demasiado en su afición. Estos criadores responsables viven con sus perros en sus casas y cuidan de ellos con el mismo esmero que tratan a cualquier familiar.

Pero ojo a las opiniones animalistas extremas, que pretenden prohibir la crianza en favor de la adopción. Así sólo se favorecerá la aparición de más criaderos ilegales y eso se convertirá en un tremendo círculo vicioso, sin conseguir nada a cambio. O acaso, creen estos animalistas que la vida de los perros es eterna, ¿de dónde procederán los perros a adoptar en el futuro? O es que su pretensión final es la desaparición de todos los canes.

Lo que es inaceptable es la adquisición de un cachorro procedente de fábricas de perros ilegales, donde no se respetan ni la salud ni el bienestar de los animales. Son estas granjas ilegales las que inundan Europa de adorables retoños criados sin ningún control, sin microchip, hacinados, mal nutridos y sin supervisión veterinaria; porque a esos desalmados únicamente les interesa vender muchos en poco tiempo; y con ello cubrir la demanda de quienes quieren un cachorrito; pero no están dispuestos a pagar el precio de un auténtico perro de raza bien identificado.

En resumen, no se deje llevar por el impulso, trate todos los aspectos necesarios para convivir con un perro:

  • ¿Por qué quiero un perro? ¿qué espero de él?

  • ¿Dedicaré el tiempo que necesita: necesidades fisiológicas, juego, compañía, adiestramiento…?

  • ¿Asumiré los gastos que se puedan a producir: adquisición, alimentación, salud, cuidados…?

  • ¿Garantizaré su vida junto a mí o mi familia durante al menos doce años?

  • ¿Soportarán mi familia, vecinos y amigos la presencia del perro?

Una vez analizadas y respondidas con autocrítica las cuestiones anteriores, si determinamos asumir todas las responsabilidades, es el momento de elegir entre la adopción o la compra a un criador responsable.

Si usted quiere un compañero fiel que le acompañe en su vida y la de su familia, acérquese a las protectoras de animales cercanas y seguro que encontrará ese animal que se ajuste a sus necesidades. Encontrará en él un ser agradecido, dichoso de entrar en su hogar, feliz de conocer a su nueva familia y usted se convertirá en el amor de su vida. Además adoptando un perro adulto, evitará la mayoría de las molestias de tener que criar un cachorro (que no son pocas). Y su mascota le dará las mismas alegrías que un perro de pura raza.

Si a pesar de lo anterior, usted desea un perro de una raza determinada, bien sea por su estética, carácter, utilidad… diríjase a un criador especializado en esa raza (en el club de la raza le informarán). Verá que no existen tantos cachorros disponibles, es posible que tenga que reservarlo con meses de antelación, pero usted obtendrá exactamente aquello que está buscando. Si el criador es responsable, le interrogará sobre sus intenciones y el tipo de vida que proporcionará al cachorro. Y al igual que el adoptado, terminará siendo parte de su familia, pero con las características propias de su raza.

                                                                             Monte Zarza

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Estos pequeñines, con frecuencia portadores de enfermedades graves, crearán grandes problemas económicos por los numerosos tratamientos que necesitarán; terminando su mísera vida abandonados, atropellados o sacrificados. Esta es la auténtica lucha contra el abandono, exigir responsabilidades a todos los relacionados con el mundo canino (compradores, vendedores, propietarios, autoridades, veterinarios, criadores, protectoras…) denunciando cualquier animal no identificado.

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